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NEUROLOGIA Y NEUROCIRUGIA
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ELECTROENCEFALOGRAFIA

INTRODUCCIÓN.

La Electroencefalografía es el registro y evaluación de los potenciales eléctricos generados por el cerebro y obtenidos por medio de electrodos situados sobre la superficie del cuero cabelludo.
El electroencefalograma (EEG) es el registro de la actividad eléctrica de las neuronas del encéfalo [14]. Dicho registro posee formas muy complejas que varían mucho con la localización de los electrodos y entre individuos. Esto es debido al gran número de interconexiones que presentan las neuronas y por la estructura no uniforme del encéfalo

Historia del EEG
Fue una guerra lo que brindó la oportunidad de explorar el cerebro humano por vez primera.
En 1870, Fritsch y Hitzig, médicos militares del ejército prusiano, observaron que al estimular,
mediante corriente galvánica, determinadas áreas laterales de cerebros descubiertos (de algunas de las bajas de la batalla de Sedán) se producían movimientos en el lado opuesto del cuerpo.
Cinco años más tarde R. Caton confirmó que el cerehro es capaz de producir corrientes eléctricas. Ferrier, siguiendo en la misma línea, experimentó con la «corriente farádica». Como resultado de todo ello, hacia finales de siglo se tenían suficientes pruebas de que el cerebro de los animales poseía propiedades eléctricas comparables a las encontradas en el nervio y en el músculo. En 1913, Prawdwicz-Neminski registró lo que llamó «electrocerebrograma» de un perro, siendo el primero en intentar clasificar semejantes observaciones. Hay que puntualizar, sin embargo, que todos los experimentos se hacían sobre cerebros descubiertos. Al ser los cambios eléctricos muy pequeños y sin procedimientos de amplificación, era imposible registrar los impulsos que alcanzaran el exterior del cráneo aún de haberse sospechado su existencia.
Fue en 1928 cuando Hans Berger ideó un método que prometía una investigación de la actividad eléctrica cerebral, descubriendo lo que se conoció como «ritmo de Berger». Sin embargo debido a su falta. de conocimientos técnicos, no fue hasta algunos años después
cuando se reconoció su importancia. Mientras tanto, las posibilidades de la electroencefalografía clínica se discutían, por primera vez, en un reunión en el Laboratorio central de Patología del Hospital Maudsley de Londres, en 1929. A pesar de que el grupo de investigadores intentara obtener registros del «ritmo de Berger» usando amplificadores y un
galvanómetro vetusto, sin embargo no se tomaba en serio el estudio del cerebro ni los descubrimientos de Berger. Fue en 1934 cuando a raíz de una demostración publica ante una auditorio británico en una reunión de la Sociedad de Fisiología, en Cambridge, Adrian y
Matthews verificaron por primera vez el «Ritmo de Berger». Berger, utilizando las mejoras
introducidas por Adrian, siguió avanzando hasta donde le permitía su técnica defectuosa, observando por ejemplo que cuando el sujeto abría los ojos o resolvía algún problema mentalmente se alteraba el ritmo amplio y regular. Esto fue verificado posteriormente por Adrian y Matthews quien al tener mejores conocimientos científicos y mejores técnicas avanzaron incluso mucho más, demostrando que el ritmo regular y amplio de diez ciclos por segundo surgía de las áreas visuales de asociación y no de todo el cerebro. Años más tarde se apreció la importancia de tal descubrimiento. Posteriormente la electropatología del cerebro creció en importancia, confirmandose las predicciones de Golla sobre las alteraciones de las oscilaciones rítmicas en las enfermedades. Se avanzó mucho en este campo, comenzando a
interesar, entre los investigadores del EEG, el estudio de la epilepsia y otras enfermedades mentales, poniendose de relieve la complejidad del tema y la imposibilidad de aislamiento de funciones simples, siendo necesario estudiar al cerebro como un órgano total. A partir de estos comienzos con el paso de los años y mediante evaluaciones sucesivas, se han llegado a conocer otros aspectos del EEG tal como lo conocemos hoy en día.

2.- ESTUDIO Y ANATOMIA DEL ENCÉFALO.
El encéfalo, contenido en el cráneo, es la parte más voluminosa del sistema nervioso central (SNC), que continúa en la médula espinal, contenida en la columna vertebral, y en los nervios sensitivos y motores que llevan, respectivamente, información sensorial al encéfalo y el control
de la musculatura del esqueleto.

El encéfalo se divide en las siguientes partes: tallo cerebral, cerebelo y cerebro .

 

El tallo cerebral es la parte evolutivamente más antigua del encéfalo; conecta entre sí el córtex cerebral, la médula espinal y el cerebelo; controla asimismo los ritmos cardíaco y respiratorio, y es el centro de diversos reflejos motores.
El cerebelo es el coordinador de los movimientos voluntarios, además de mantener el equilibrio. Además realiza una función de “filtro paso bajo” para alisar lo que de otro modo serían movimientos musculares “espasmódicos”.
 
El cerebro es la parte más evolucionada del encéfalo y en él están localizadas las funciones conscientes del sistema nervioso. Posee dos partes llamadas hemisferios que se relacionan con las partes opuestas del cuerpo. La superficie externa del hemisferio se conoce por córtex y en ella se recibe la información sensorial. Las capas más profundas están formadas por axones y núcleos de células.
La subdivisión más importante del encéfalo es la corteza cerebral. que contiene unos 9 de los 12 billones de neuronas que hay en el cerebro humano. La corteza es en realidad una capa más bien fina de neuronas situada en la periferia del cerebro que contiene muchas fisuras o pliegues entrantes para dar una mayor área superficial. Algunas de las fisuras más profundas, llamadas también surcos se utilizan como límites para dividir la corteza en ciertos lóbulos. En la figura 3 se muestran varias de las más prominentes, junto con la situación de los lóbulos más importantes.
 
Figura 3.- La corteza cerebral.
Todas las entradas sensoriales alcanzan con el tiempo la corteza cerebral donde ciertas regiones parecen estar relacionadas específicamente, con ciertas modalidades de información sensitiva. Otras regiones de la corteza parecen estar relacionadas específicamente con las funciones motoras. Por ejemplo, todas las entradas sensoriales somáticas (calor, frío, presión, tacto, etc.) llegan a una región de la superficie cortical justo por detrás dd surco central, abarcando la parte delantera del lóbulo parietal. Las entradas sensoriales somáticas de cada punto del organismo 11evan a una parte específica de esta región, estando las entradas procedentes de las piernas y los pies más cerca de la parte superior, a continuación el torso, seguido de brazos, manos, dedos, cara, lengua, faringe y finalmente las regiones intraabdominales en la parte inferior. La cantidad de superficie adjudicada a cada parte del organismo es proporcional al número de nervios sensitivos que contiene y no a su tamaño físico real. Una representación gráfica de la disposición de estas áreas, denominada homúnculo parece una figura humana grotesca, cabeza abajo, con grandes dedos, cara, labios y lengua.
Justo delante del surco central esté e1 lóbulo frontal, donde se encuentran las principales neuronas motoras que van a los distintos músculos del cuerpo. Las neuronas motoras también están distribuidas en la superficie de la corteza de una forma similar a las neuronas sensitivas.
La situación de las distintas funciones motoras también se puede representar con un homúnculo igualmente boca abajo pero proporcionado según el grado de control muscular ofrecido por cada parte del organismo.
La figura 4 muestra el homúnculo sensor y e1 homúnculo motor, que representan la distribución espacial en la superficie cortical de las funciones sensitivas y motoras. En cada caso, en la figura se muestra sólo la mitad del cerebro seccionado transversalmente por la región indicada.
Figura 4.- Homúnculos humanos sensitivo y motor.
 
La parte delantera del cerebro llamada a veces lóbulo prefrontal, contiene neuronas para algunas funciones de control motor especiales, incluyendo el control de movimiento de los ojos.
El lóbulo occipital está muy hacia atrás de la cabeza, sobre el cerebelo. El lóbulo occipital contiene la corteza visual donde se proyectan en una representación geográfica las formas obtenidas en la retina.
La entrada sensitiva auditiva se puede seguir hasta los lóbulo temporales de la corteza, situados justo por encima de los oídos. Las neuronas que responden a las distintas frecuencias de la entrada de sonido se encuentran dispersas por toda la región, estando situadas las frecuencias más altas hacia la parte delantera y las más bajas hacia la parte trasera.
El olfato y el gusto no tienen situaciones específicas sobre la corteza cerebral, aunque en la
percepción del olor interviene un bulbo cercano al centro del cerebro.
La corteza cerebral tiene muchas áreas que no son ni sensitivas ni motoras. En el hombre, esto sucede en la mayor parte de la corteza. Muchos científicos creen que estas áreas, denominadas
áreas de asociación están involucradas en la integración o asociación de las distintas entradas para producir las respuestas de salida apropiadas y transmitirlas a las neuronas motoras para controlar el organismo

Electrogénesis cerebral
El tejido nervioso presenta como una de sus funciones básicas la capacidad de generar potenciales eléctricos que son la base de la excitabilidad del organismo. Para comprender la forma en que se generan estos potenciales es preciso un conocimiento de la estructura y las conexiones de aquellas partes del cerebro que los originan. En rigor, todo el sistema nervioso
posee capacidad electrogénica. Sin embargo, para los propósitos del EEG bastará con considerar la corteza cerebral y las regiones directamente relacionadas con ella.
Histológicamente, la neocorteza está constituida por seis capas celulares: (fig. 5)
I: Capa superficial plexiforme de pequeñas células.
II: Capa de células granulares III.
III: Capa de células piramidales.
IV: Capa de células granulares.
V: Capa de células piramidales.
VI: Capa profunda polimorfa.
Las células de las capas III y V son efectoras.
Las células de las capas II y IV son receptoras.
 
Figura 5.- Sección de la corteza parietal mostrando las seis capas histológicas.
 
Electrogénesis cortical
Un fragmento de tejido cortical aislado es asiento de actividad eléctrica espontánea. Esta actividad se caracteriza por salvas de ondas lentas sobre las que se superponen ritmos rápidos.
Entre una salva y otra aparecen períodos de silencio eléctrico.
Estas señales son producidas como consecuencia de la actividad sináptica general de regiones discretas de tejido: los PPSE (potenciales postsinápticos excitadores) y los PPSI (potenciales
postsinápticos inhibidores) se suman entre si y dan origen a potenciales lentos que son las ondas registradas. Una de estas porciones de tejido capaz de producir actividad eléctrica se llama un GENERADOR.
Se han puesto de manifiesto tres generadores corticales:
Generador A: Situado a unas 500 micras de la superficie cortical está producido por la despolarización de las dendritas apicales de las células piramidales. Su actividad produce ondas negativas en la superficie de la corteza. No tiene relación con la descarga de potenciales de
acción de las células.
Generador B: Situado a 900 micras de profundidad está formado por las despolarizaciones de los somas de las células piramidales. Produce ondas positivas en la superficie cortical y su actividad coincide con la aparición de potenciales de acción en las células.
Generador C: Está situado también a 900 micras, pero su actividad determina ondas negativas en la superficie cortical y es el resultado de la hiperpolarización de las células. Su actividad coincide con una interrupción de la descarga de potenciales de acción en las células piramidales.
De forma general, una tensión positiva en la superficie cortical traduce una despolarización en las capas más profundas de la corteza. En cambio, una tensión negativa puede ser resultado, bien de una despolarización superficial, o de una hiperpolarización profunda.

Sincronización de la actividad celular
De lo dicho anteriormente, las señales corticales son consecuencia de la actividad neuronal. Sin embargo, dado que en un registro normal se recoge la actividad de muchos miles de neuronas, para poder conseguir una actividad global mínima es preciso que las neuronas vecinas se
encuentren sincronizadas. Cuando así ocurre, se pueden observar ondas tanto mayores y tanto mas lentas, cuanta mayor sea la sincronía de los generadores.
La sincronización se encuentra bajo control de estructuras subcorticales, fundamentalmente ciertos núcleos talámicos que actúan como los marcapasos sincronizadores de las actividades rítmicas corticales. Por el contrario, otras regiones más caudales que van desde el hipotálamo hasta la porción rostral del bulbo constituyen estructuras desincronizadoras.
CAPTACIÓN DEL EEG.
La actividad bioeléctrica cerebral puede captarse por diversos procedimientos:
·  Sobre el cuero cabelludo.
·  En la base del cráneo.
·  En cerebro expuesto.
·  En localizaciones cerebrales profundas.
 
Para captar la señal se utilizan diferentes tipos de electrodos:
·  Electrodos superficiales: Se aplican sobre el cuero cabelludo.
·  Electrodos basales: Se aplican en la base del cráneo sin necesidad de procedimiento quirúrgico.
·  Electrodos quirúrgicos: para su aplicación es precisa la cirugía y pueden ser
corticales o intracerebrales.
El registro de la actividad bioeléctrica cerebral recibe distintos nombres según la forma de captación:
·  Electroencefalograma (EEG) : cuando se utilizan electrodos de superficie o basales.
Electrocorticograma (ECoG): si se utilizan electrodos quirúrgicos en la superficie de la corteza.
·  Estereo Electroencefalograma (E-EEG) : cuando se utilizan electrodos quirúrgicos de aplicación profunda.
Tipos de electrodos:
Superficiales: Existen varios tipos:
a) Adheridos. Son pequeños discos metálicos de 5 mm de diámetro. Se adhieren con pasta conductora y se fijan con colodión que es aislante. Aplicados correctamente dan resistencias
de contacto muy bajas (1-2 kilo ohmios).
b) De contacto. Consisten en pequeños tubos de plata clorurada roscados a soportes de plástico. En su extremo de contacto se colocan una almohadilla que se humedece con
solución conductora. Se sujetan al cráneo con bandas elásticas y se conectan con pinzas de «cocodrilo». Son de colocación muy fácil, pero incómodos para el paciente. Por ésto no permiten registros de larga duración (fig. 6).
c) En casco de malla (fig. 7). De introducción reciente. Los electrodos están incluidos en una especie de casco elástico. Existen cascos de diferentes tamaños, dependiendo de la talla del paciente. Se sujetan con cintas a una banda torácica. Como características mas importantes
 
presentan la comodidad de colocación, la comodidad para el paciente en registros de larga duración, su gran inmunidad a los artefactos y la precisión de su colocación, lo que los hace muy útiles en estudios comparativos, aunque para sacar provecho de esta característica es precisa una técnica muy depurada.
 
d) De aguja. Su uso es muy limitado; solo se emplea en recién nacidos y en UCI. Pueden ser
desechables (de un solo uso) o de uso múltiple. En este caso, su esterilización y manipulación deben ser muy cuidadosos. Todos los electrodos descritos hasta aquí registran solamente la convexidad superior de la corteza. Para el estudio de la cara basal del encéfalo se utilizan electrodos especiales como el faríngeo, el esfenoidal, y el timpánico.
e) Quirúrgicos. Se utilizan durante el acto quirúrgico y son manipulados exclusi- vamente por el neurocirujano. Pueden ser durales, corticales o intracerebrales.
Sistemas de posicionamiento de los electrodos superficiales
Aunque hay varios sistemas diferentes (Illinois, Montreal, Aird, Cohn, Lennox, Merlis,
Oastaut, Schwab, Marshall, etc), el sistema internacional «Diez-Veinte» es el más utilizado en el momento actual. Para situar los electrodos según este sistema se procede de la forma siguiente:
- Se mide la distancia entre el nasion y el inion pasando por el vertex. El 10% de esta distancia sobre el nasion señala el punto Fp (Frontal Polar). El 10% de esta distancia sobre el inion señala el punto O (Occipital) (fig. 8).
 
 
Figura 8.- A. Vista de perfil. B. Vista superior. Fp, punto frontal polar; O, punto occipital.
– Entre los puntos FP y O se sitúan otros tres puntos espaciados a intervalos iguales (entre cada dos el 20/o de la distancia nasion-inion). Estos tres puntos son, de delante hacia atrás, el Fz (Frontal) el Cz (Central o Vertex) y el Pz (Parietal). No deben confundirse Fz, Cz o Pz cuyos subíndices significan «cero» («zero» en inglés) con la letra «O» referente a los electrodos occipitales (fig. 9).
 
Figura 9.- A. Vista perfil. B. Vista superior. Fz, punto frontal; cz, punto central; Pz, punto parietal
 
 
– Se mide la distancia entre los puntos preauriculares (situados por delante del pabellón
auditivo) pasando por el vertex (Cz). El 10% de esta distancia marca la posición de los puntos
temporales mediales, T3 (izquierdo) y T4 (derecho) (fig. 10).
 
Figura 10.- Medición coronal lateral. A. Vista frontal. B. Vista superior. Situación de los electrodos T3
y T4.
– Un 20% de la medida por encima de los puntos temporales medios se colocan los electrodos
C3 (izquierda) y C4 (derecha). El vertex es ahora el punto de intersección entre la línea
anteroposterior y la línea coronal lateral (fig. 11).
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Figura 7.- Principio de colocación de electrodos en casco de malla.


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